martes, 22 de junio de 2010

Dos días para salvar las revistas

'48 Hour Magazine' es una publicación hecha en un fin de semana - Defiende la vigencia del papel en la era Internet

Nota de Xavi Sancho de Barcelona (23/06/2010), difundida en el sitio de El País


Para editar una nueva revista en papel en estos tiempos se requiere gran osadía (temeridad) o una enorme desconexión con la realidad (irresponsabilidad). La revista, tras un tiempo en que fue desprovista por petición popular de toda su vocación artística para convertirse en algo meramente utilitario (revistas de psicología para leer en la playa y listados de tiendas de decoración para la consulta del otorrino), sabe hoy que será objeto de deseo o no será. Con esta premisa se reunieron una tarde en un bar de San Francisco tres jóvenes periodistas estadounidenses. Animados por el éxito de la revista instantánea Strange Light, decidieron lanzar un proyecto de coste cero y confeccionado en su totalidad durante 48 horas desesperadas de un fin de semana de mayo. Así nació 48 Hour Magazine.

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"La realidad actual de la prensa es totalmente divergente. Por un lado, hay poco dinero y menos puestos de trabajo; por otra, existen un montón de nuevas herramientas que facilitan y enriquecen la escritura y la edición", comenta Alexis Madrigal, periodista de la revista Wired y uno de los editores de este proyecto. La idea era aliarse con la tecnología para demostrar que la instrumentalización de la Red a favor del periodismo puede extenderse a la confección de una revista en papel. "Amamos la prensa en papel y la prensa digital y quisimos demostrar que no deben crearse barreras artificiales entre las dos".

La publicación se edita a través de Magcloud, una web que permite lanzar revistas pagando solo por los ejemplares solicitados por los lectores. Los responsables del sitio se encargan de la impresión, de la gestión de ventas y del envío por correo al comprador. El coste de cada página es de 20 céntimos de dólar, lo que obliga a doblar el precio final con respecto a cualquier revista de quiosco (48 Hour tiene 60 páginas). Esto lo ubica en el terreno de la revista-libro o la revista-objeto. "No vamos a ganar más de 3.000 o 4.000 dólares con esto y nuestros colaboradores no pueden contar con nosotros para pagar el alquiler, pero no perderemos dinero". Madrigal celebra la libertad que se dio a los colaboradores para proponer lo que les viniera en gana -artículos, ilustraciones y fotografías sobre béisbol, arte, moda o música-. Eso provocó que, dos semanas antes de enfrentarse a 48 horas de bebidas energéticas y café cargado, hubieran recibido 1.500 propuestas de temas. Aunque admite que sobre la hora 40 empezó a perder los nervios, el periodista y el resto de editores de este pequeño hito están esperanzados con el futuro de su publicación. "En agosto haremos el próximo en Los Ángeles y queremos poder pagar más dinero".

lunes, 21 de junio de 2010

unas palabras de Braulio Peralta

"Es congruente la muerte de Saramago. Vivió pensando en un mundo mejor. Murió igual. Me gustan los escritores de esa raza. No creo tanto en el proletariado internacional como en el despertar de una patria adormilada. Todo sueño es una ingenuidad pero a veces una realidad. Morir con convicciones es no haber vivido en el error. Eso, no cualquiera".

Más de su humilde sabiduría si dan click al título del texto.

Conciencia y corazón



Una nota de Jesús Alejo de Milenio Diario, con opiniones de reconocidas personalidades de la cultura y el arte en México, con motivo del fallecimiento de Carlos Monsiváis

Lun, 21/06/2010

Muchas veces habían compartido alguna mesa redonda, otras se habían leído, unas más habían caminado juntos. Voces que extrañan la ausencia de un personaje que antes de su fallecimiento, ya era parte de los mitos de la vida cultural de México.

- Carlos Marín

Su estilo de cronicar por fortuna logró que algunas otras personas hicieran el esfuerzo. Si algún legado deja Carlos Monsiváis es, sobre todo, su compromiso con las causas más nobles, aun a riesgo de estar equivocado, como lo llegamos hablar muchas veces.

Yo le criticaba algunas actitudes, algunos apoyos que daba a lo que considero un movimiento fundamentalista de derecha (el lópezobradorismo o lo que Ciro Gómez Leyva definía “el pueblo bueno”), pero Monsiváis lo resolvía muy bien. Un día me habló por teléfono y me dijo: “Carlos, no permitamos que nuestras profundas diferencias ideológicas nos unan”.

La presencia de Felipe Calderón no le hubiera molestado para nada. Y si algo hubiese pensado anoche sería algo así como: “Soy el único que no se movió para salir en la foto”.

- Andrés Manuel López Obrador

Fue el intelectual más consecuente y honesto de nuestros tiempos; una gente que nunca se dejó cooptar por el régimen. Además de su cultura, siempre estuvo vinculado a las causas más justas del pueblo de México, al lado siempre de los oprimidos, de la gente humilde, siempre defensor de la diversidad y un partidario de la no violencia.

- Froylán López Nárvaez

La pérdida es la imposibilidad de volverle a encontrar y conversar, comer de vez en cuando. Su deceso es, en otro sentido, una ganancia, porque su fama pública, el aprecio que conquistó, atrae la atención sobre un público que él prefería, como son los jóvenes.

Del amor perdido lo que aparezca, y lo que aparece es una presencia mediática de mucha importancia.

- Horacio Franco

Carlos ponía la inteligencia siempre como primer plano de lo que quería decir. Nunca salió públicamente del clóset, pero ayudó a la sociedad mexicana en su conjunto a salir del clóset moralino y reprimido en el que estaba.

No quise sacarlo del clóset póstumamente, todo mundo lo sabía pero él no lo había hecho. Una cuestión muy respetable, porque Monsiváis está más allá de eso, pero finalmente era su comunidad y estaba orgulloso de todos los pasos que finalmente habíamos dado gracias a las contribuciones que él empezó a hacer en los años 80.

- Eduardo del Río, Rius

Carlos era un compañero de lucha, siempre anduvimos en las mismas causas perdidas. Ya le tocó, ni modo, hacia allá vamos todos. Es triste que México pierda a una gente como Carlos Monsiváis. Lo vamos a extrañar muchísimo.

- Ignacio Solares

No podríamos entender la segunda mitad del siglo pasado si no fuera por la conciencia que le dio Carlos Monsiváis. Un país siempre necesita conciencia, lo que nos dio a nosotros con su vida y su obra. El hueco que deja será muy difícil de llenar.

- María Rojo

Más que un cronista, era como el corazón de la ciudad. Es irreparable para México; estamos desconsolados. No lo puedo recordar más que sonriendo; y por su inteligencia, su crítica, su lucidez, el decir la palabra oportuna en el momento oportuno. Era el pulso de México. Esto era Monsiváis.

No hay nadie que llene el vacío que deja ahorita, no hay nadie, hombre o mujer.

El Senado le hará un homenaje, el miércoles; la Comisión de Cultura que presido le hará un reconocimiento. El Senado empieza por pedir un minuto de silencio, fijan su postura los partidos, pero más allá de la política, era la brújula a seguir, el alma de los que no tenían palabra, el que podía hablar por todos los desposeídos, por las minorías.

- Adolfo Castañón

Carlos Monsiváis es un escritor, un lector, un ciudadano mexicano que se tomó muy al pie de la letra su vocación, su llamado para dar testimonio de su tiempo. Es un hombre que tiene junto a él y alrededor de él un gran compromiso con la memoria de México, con la memoria oficial y con la memoria subterránea, la periférica. Carlos es una de figuras señeras de la cultura contemporánea, como lo fue Octavio Paz, como lo es José Emilio Pacheco, como lo es Gabriel Zaid.

sábado, 19 de junio de 2010

un sueño



Una mujer viaja al centro de sus sueños. A dónde voy se pregunta, sus párpados se mueven, su cuerpo descansa sobre el colchón. Entonces viaja. Sus manos sobre el volante la llevan con emoción hacia el encuentro de alguien. Pero ése alguien, ¿Quién es? ¿Lo conoce? ¿Para qué ir? El sueño permite que se detenga sin provocar un accidente. Aparecen libros ante sus ojos. Tanto que leer. Quiere saber todo pero de sus manos resbalan las hojas. Ya no hay nadie allá lejos. Se le borra. No se acuerda por qué tanto el deseo. Corre. El sudor entra a sus ojos. Alto. Es necesario ver para continuar. Mira a su alrededor… se da cuenta que no es necesario viajar. Ahí están todos, todo… pero una flama tenue la hace voltear aún hacia otra parte…

lunes, 7 de junio de 2010

De luto, por uno de los mejores intérpretes de viola en México


Foto: Alan Ortega / La Jornada

Mónica Mateos-Vega
Periódico La Jornada
Lunes 7 de junio de 2010

El músico Omar Hernández-Hidalgo, uno de los mejores intérpretes de viola del país, fue encontrado muerto la madrugada del domingo en Tijuana, Baja California, luego de que su familia denunció su desaparición el lunes 31 de mayo, se informó ayer en la clausura del 32 Foro Internacional de Música Nueva Manuel Enríquez.

El coordinador nacional de Música y Ópera del Instituto Nacional de Bellas Artes, Eduardo Soto-Millán pidió un minuto de aplausos en memoria de Hernández-Hidalgo, quien apenas el 25 de mayo había ejecutado tres estrenos mundiales en ese encuentro. La familia del joven manifestó su consternación y señaló que “la música ha perdido a uno de sus más virtuosos y apasionados intérpretes”.

Omar (DF, 1971) comenzó de niño sus estudios musicales en el Instituto Artene. En 1982 participó en el Congreso Internacional de Educación Musical en Bristol, Inglaterra, y dos años después empezó a estudiar piano en la Escuela Superior de Música.

Entre 1992 y 1994 ocupó el puesto de viola principal en la Orquesta Sinfónica Carlos Chávez, y en 1993 obtuvo el primer lugar del Primer Concurso Nacional de Viola.

Colaboró con el grupo ONIX, Nuevo Ensamble de México y con el Cuarteto de la Ciudad de México, grupo con el que realizó giras por Alemania, Bélgica, Inglaterra y Francia, además de compartir dos nominaciones al Grammy.

Primero en obtener doctorado en viola en el país

Estrenó en México la Sequenza VI para viola sola, del compositor italiano Luciano Berio (1925-2003), uno de los principales representantes de la vanguardia musical europea. En 2000 obtuvo un apoyo del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, la Fundación Cultural Bancomer y la Fundación Rockefeller para realizar un proyecto sobre microtonalismo en México y Estados Unidos.

Con esa beca concluyó su doctorado en música en la Universidad de Indiana, y se dedicó al rescate y difusión del repertorio para viola de autores mexicanos y latinoamericanos del siglo XX.

Realizó una residencia artística en París, donde participó en conciertos con el Ensamble Intercontemporáneo en la Ciudad de la Música y el Centro Internacional Georges Pompidou, además de una grabación profesional para el sello Kairós.
Se desempeñaba como profesor de viola en la Escuela Superior de Música.

En el recién concluido Foro Internacional de Música Nueva Manuel Enríquez, el intérprete presentó el 25 de mayo, en el teatro de las Artes del Centro Nacional de las Artes de la ciudad de México, las melodías Tijuana (2009) y Laberinto de soledades (2009), de Alejandro Cardona; Hacia la gravedad (2009), de Luis Paul Millán; Solar (2009), de Paul León Morales, así como Variaciones sobre un mismo espacio (1998) y Ella también miraba al cielo (2009), de Israel Sánchez González, y Vuelo 2010, de Tonalli Magaña.

En entrevista con La Jornada Michoacán, en 2009, a propósito de la visita que el músico realizó a Morelia para trabajar con jóvenes compositores durante el programa Prácticas de Vuelo, en el que se realizaron obras ex profeso para este intérprete, Hernández-Hidalgo manifestó interés por encontrar algún incentivo para que el público asumiera una posición más activa frente a la música electroacústica: “que se permita viajar y entender que es música de un humano para otro humano”, no obstante el uso de tecnología.

El músico mexicano, primero en obtener un doctorado en viola de nuestro país, comentó en esa misma charla: “he decidido ser músico de primer nivel, e indudablemente tengo que estar al día con todo; por eso tuve que hacer un doctorado en viola y aun así sigo estudiando, porque cada compositor tiene una nueva forma de adentrarse en el instrumento. Para mí eso es excitante, estoy abierto a los retos y sé que es parte de la evolución adaptarse a los tiempos.

“Tenemos tecnología de punta, pero también tenemos retórica humana desde el principio de la humanidad. El chiste es juntar modernidad con antigüedad.”

Campeón italiano de la mentira



Tommaso Debenedetti, el periodista de las entrevistas falsas


No solo eran premios Nobel de Literatura, escritores ilustres y autores de best sellers. También el Dalai Lama, Lech Walesa, Mijaíl Gorbachov, Elie Wiesel, Noam Chomsky y Joseph Ratzinger, poco antes de que empezara en 2005 el cónclave que le eligió Papa, fueron entrevistados por la imaginación de Tommaso Debenedetti.
La lista de falsas entrevistas del freelance italiano sigue creciendo. La oficina que hace el resumen de prensa del Parlamento ha colgado el archivo en la web, y ya va por 79 piezas, aunque no todas son entrevistas porque Debenedetti fue también durante unos meses vaticanista del desaparecido L'Independente.

En la lista se ve que una de sus últimas víctimas fue el dramaturgo Derek Walcott. Debenedetti lo presentó aterrorizado al otro lado del teléfono el día del terremoto de Haití. Poco después, Philip Roth descubría la gran impostura. La periodista de La Repubblica Paola Zanuttini le inquirió por su presunta pérdida de fe en Obama y Roth negó haber dicho eso, negó haber hablado con Libero y negó conocer a Debenedetti.

Ahora, el inventor de entrevistas ha decidido conceder una entrevista a este diario. Ya lo hizo antes con Malcom Pagani, reportero de Il Fatto Quotidiano. Entonces mantuvo la versión de que algunas entrevistas eran reales y que tenía incluso las cintas que lo probaban. Ahora, Debenedetti confiesa que todo era falso. O, más exactamente, un juego. "Mi idea era ser un periodista cultural serio y honrado, pero eso en Italia es imposible", explica. "La información en este país está basada en la falsificación. Todo cuela mientras sea favorable a la línea editorial, mientras el que habla sea uno de los nuestros. Yo, simplemente, me presté a ese juego para poder publicar y lo jugué hasta el final para denunciar ese estado de cosas".

Tomado de internet / El País
Leer más en http://www.dossierpolitico.com/vernoticias.php?artid=79282&relacion=dossierpolitico&mas=455

miércoles, 26 de mayo de 2010

Nueva revista de Acentoproducciones



Fiestas del Pitic nos convoca a celebrar los orígenes de Hermosillo, a través de la cultura y el arte. Acento Producciones se ha sumado con una invitación a escritores, periodistas, fotógrafos y artistas para conocer y valorar nuestro patrimonio, así como los signos de identidad que nos hermanan.

Somos ciudad es una propuesta editorial que nace en coordinación con el Ayuntamiento de Hermosillo, a través de Instituto Municipal de Cultura, Arte y Turismo (IMCATUR) y el apoyo de las empresas que acompañan los contenidos editoriales.

En esta edición de once mil ejemplares participan Alejandro Aguilar Zéleny, Carlos Sánchez, Ernesto Camou Healy, Josefina Isabel Saucedo Morales, Jorge Luis García Fuentes, José Carlos Esquer, José Rómulo Félix Gastélum, Judith Teresita León, Luisa Castro, Marent, Perla J. Noriega, Venecia López, Víctor Hugo Barrera. En la fotografía se han incluido imágenes de Alejandro Aguilar, Alonso Castillo, Carlos Sánchez, Elsa Díaz, Carlos Licón; en la portada, una imagen de Diana Arvayo.

La revista Somos ciudad podrá encontrarla en módulos de información turística de Imcatur, Oficina de Convenciones y Visitantes (OCV) y en un encarte especial para suscriptores del periódico Expreso este jueves 27 de mayo.

Preceden a Somos ciudad las revistas Cine en el Desierto (febrero-marzo), con motivo del Primer Festival de Cine en el desierto Sed de cine; y Caborca, desierto y cultura sin fronteras (abril-mayo), con motivo de las Fiestas del 6 de abril.

Acento producciones pretender ser líder en la edición de publicaciones periodísticas especializadas, atractivas y eficaces como medios de comunicación y foros publicitarios; enfocada en forma paralela a la difusión y organización de eventos artísticos y culturales.

El equipo está conformado por Alejandra Olay Rodríguez, Esthela Borchardt y Carlos Calderón de la Barca; como aliados: Rosella García, Sergio García y Sergio Colio Constante.


www.acentoproducciones.com

jueves, 20 de mayo de 2010

Iván Figueroa y Elenes, ganones


Brad, Mel y Tom (el poeta, el más guapo)

Iván Figueroa Acuña con el cuento “La loca Tula vio caminar al diablo por las calles del pueblo”, y Bernardo Elenes Habas con los poemarios “Esta es mi canción” y “Tres tiempos para decir tu nombre”, son los ganadores de estos certámenes del Instituto Sonorense de Cultura.

Iván Figueroa Acuña, ganador en la categoría de Cuento, es narrador y poeta, originario de Sahuaripa, Sonora (1974); su amplia trayectoria como escritor lo ha llevado a obtener varios premios estatales y nacionales.

La obra de Figueroa, La loca Tulia vio caminar al diablo por las calles de su pueblo, firmada con el seudónimo “Tarengo”, fue considerada merecedora del premio por el jurado integrado por los escritores Guillermo Vega Zaragoza, Josefina Estrada y Armando Alanís, quienes señalan en su dictamen que "el libro destaca por el manejo y conocimiento del género, cualidad que se constata en cada uno de los cuentos incluidos, logrando una unidad sobresaliente sobre un tema que, para algunos podría parecer agotado, como es el de la Revolución Mexicana; sin embargo, sobresale gracias a la generación de atmósferas, la caracterización de personajes y el manejo del lenguaje".

Bernardo Elenes Habas, ganador en Poesía en el Concurso del Libro Sonorense y Juegos Florales Anita Pompa de Trujillo, es originario de Ciudad Obregón, Sonora; se desempeña como periodista desde hace 30 años en el Diario del Yaqui y ha obtenido premios literarios en Sonora y Sinaloa.

El poemario Esta es mi canción, presentado con el seudónimo “Jékata Ussim por Elenes”, fue considerado por el jurado integrado por los poetas Eduardo Langagne, Héctor Carreto y Mijail Lamas, como "original y con cualidades para ser editado en beneficio del desarrollo cultural de la región".

Bernardo Elenes Habas, recién nombrado ganador del Concurso del Libro Sonorense 2010 en Poesía, también fue triunfador en la trigésima octava edición de los Juegos Florales Anita Pompa de Trujillo 2010, con la obra Tres tiempos para decir tu nombre. El jurado, integrado por los poetas Balam Rodrigo, Lucía Rivadeneyra y María de la Cruz Patiño, destacó la forma en que el autor aborda el tema del concurso, en el que sobresale el perfil de la mujer sonorense.

El Concurso del Libro Sonorense, organizado por el Gobierno del Estado de Sonora a través del Instituto Sonorense de Cultura recibió al cierre de convocatoria (6 de abril de 2010), 15 trabajos para participar en el género de Cuento y 16 en el género de Poesía, informó Ignacio Mondaca.

“Los escritores sonorenses sí están escribiendo, este año recibimos más trabajos que en años anteriores, eso nos da mucho gusto”, expresó.

Margarita Oropeza Ramos, coordinadora de Bibliotecas y Patrimonio Cultural del ISC, y José Luis Barragán Martínez, secretario técnico de la Asociación de Cronistas Sonorenses A.C., fueron testigos de la apertura de las plicas.

El ganador de cada género recibirá diploma y un premio de $30,000.00 (treinta mil pesos 00/100 m. n.), en la ceremonia oficial de premiación que se prevé para finales de este mes. Como parte del premio, estas obras serán publicadas con un tiraje de mil ejemplares y los ganadores recibirán el diez por ciento, además de difusión en centros culturales.

El objetivo principal del Concurso es promover la actividad literaria en el estado de Sonora por medio del estímulo económico y la publicación de las obras.

viernes, 14 de mayo de 2010

Fotógrafos de Sonora en NY

Artistas y fotografos del Noroeste de México en el New York Photo Festival 2010.

Este sabado 15 mayo a las 20:00 horas se proyectarán en megapantalla los trabajos de 15 artistas del noroeste.

El Slide Show se presentará en Brooklyn Bridge Plaza lugar sede de festival. Outdoor Projections. World Visions: Emerging Photographers es un Proyecto Curado por Michelle Bogre e incluye la participación del International Center of Photography, Parsons the New School for Design. Brad College, School of Visual Arts (NY), Michaelis Schools of Fine Art (Sudáfrica) y Tercer Motor (Tijuana). Cordinado desde Tijuana por Javier Ramírez Limón responsable de Tercer Motor.

Artistas y fotógrafos participantes:

Fernando Brito (Culiacán)
Alicia Tsuchiya y Laura Jiménez (Ensenada)
Abraham Palafox, Alfredo Káram, Carlos Licón, Elsa Díaz y Esperanza Barrón Hermosillo)
Alina Kossio, Gabriel Bolis, Ingrid Hernández, Jorge Sánchez, Mónica Arreola, Sandra Bello y Yuri Manrique (Tijuana)

miércoles, 12 de mayo de 2010

Apreciación artística y sus efectos

Hoy en la Librería Universitaria Alonso Vidal, me encontré con este libro La apreciación artística y sus efectos, de Juan Acha, publicado por Trillas.

Me lo traje a casa -con permiso, of course- mientras un policía de esos que dan miedo pedía libros sobre violencia, narcotráfico y secuestro. ¡Chíngale!

Pero volvamos al libro, aquí la sinopsis:

"El fenómeno del consumo artístico ha sido poco estudiado, hasta ahora, en nuestra sociedad y sufre un injusto desconocimiento, a pesar de que gran parte de los problemas del arte provienen de su consumo y no de la forma en la que se produce. Juan Acha establece en la presente obra un increíble equilibro de rigor científico y de sensibilidad artística, al analizar las motivaciones que determinan el consumo de obras de arte (en este caso, visuales) y sus efectos. Al mismo tiempo, describe claramente las diferentes operaciones del consumo: sensoriales, sensitivas y teoréticas. En el texto, el término consumo es utilizado como recepción, contemplación y disfrute. Con este vocablo, el autor da una idea de la amplitud y complejidad de la realidad de consumo, cuya versión artística se extiende más allá de la percepción ordinaria".

lunes, 10 de mayo de 2010

Periodismo y cultura, modelo para armar


Foto: Maqroll Sánchez Olay

Hace mucho imprimí este articulo de la periodista colombiana Adriana Mejía. Desafortunadamente no escribí al calce la fuente ni el año, adivinemos. El asunto es tan vigente y me recuerda tanto lo que vemos y vivimos que me di a la tarea de capturarlo para ustedes, los que gusten invertir cinco minutos de su tiempo en esta lectura. Con un café en los labios, qué mejor.

Por Adriana Mejía

La escritora sudafricana Nadine Gordimer, Premio Nobel de Literatura, alguna vez en una entrevista, traída nuevamente a cuento gracias al reconocimiento reciente, citó un proverbio chino: Saber y no actuar, es no saber. Lo dijo hace muchos años Wang Yang-Ming – precisó la autora- y es un pensamiento lúdico que debería llenar de vergüenza a tantos escritores, tantos artistas de tantos países oprimidos que prefieren hacerse los locos, los ciegos, los sordos, los mudos en medio del infierno que vive su gente. Yo me atrevo a añadir que llenaría de vergüenza también a tantos periodistas inaccesibles y esponjados que confunden sus deberes con sus derechos, y que en lugar de servir a la comunidad, se sientan cómodamente a esperar que ella, la comunidad, les rinda pleitesía. Nos tomamos muy en serio aquello de Cuarto Poder (no en el sentido estricto de la responsabilidad) y eso se nos ha subido a la cabeza. Trastocamos los conceptos de testigos y protagonistas de la historia. Parece ser que los segundos están ganando la partida.
Muy lejos está Colombia, para no mencionar otros países, de contar con un periodismo cuyos lineamientos estén trazados por una búsqueda constante de la verdad, del bien común, de inconformismo, de los desprestigios, de la función social, de esa raíz humanista que le dio vida a la profesión y que debemos (tenemos) que reivindicar. Aquí nos copan el tiempo, el poder y los boletines oficiales.
Es que el asunto es de fondo. Hablar de periodismo cultural, o de periodismo y cultura, o de cultura y periodismo, se ha puesto de moda, como de moda se han puesto la minifalda y el ciertamente. Con muy buenas intenciones se organizan foros, seminarios, encuentros… importantes por el debate que suscitan, pero insuficientes porque no trascienden la teoría y el diagnóstico. La cultura en nuestro país está sobre-diagnosticada, ya es hora de que divaguemos menos y trabajemos más.
La palabra cultura ha tenido connotaciones hegemónicas, aristocráticas, exquisitas, excluyentes y por qué no decirlo, aburridoras. Y un buen periodista cultural ha sido el que, como directorio telefónico, se empaca de todo ese mamotreto nacional de las bellas artes, con teléfonos, direcciones y amores difíciles incluidos, erigiéndose muchas veces en crítico y pontífice, aunque sus argumento tengan la solidez de una cometa al viento.
Aparentar un mar de conocimientos (con un centímetro de profundidad) no es, no puede ser, nuestro quehacer. Amo las bellas artes pero estoy convencida de que si bien son cultura, no son La Cultura.
La cultura no puede seguir siendo un teléfono rojo que comunica a unos escogidos con otros escogidos, pasando por encima y dejando de lado a la masa inculta, que sólo digieren pan y circo. La cultura somos todos: los de arriba, los de abajo y los de la mitad. Las luminarias del escenario del Teatro Colón en noches de gala y las lucecitas que encienden los pescadores del Magdalena en noches de subienda, cuando pican los bocachicos.
Su fuente está en la médula del pueblo, la corriente es la que aflora hasta la epidermis del Estado, no para que éste la emplee como arma politiquera tan usada y abusada en todos los sistemas, sino como un fenómeno social que todo gobierno debe ayudar a preservar, fomentar y proyectar, sin paternalismos ni imposiciones, porque la cultura gubernamental es despreciable.
La cultura no se reglamenta, se asume; no es un privilegio, es un derecho inherente a nuestra condición humana, con o sin Constituyente.
Hay que reconocer, sin embargo, que bastante hizo ésta con caer en la cuenta de que Colombia es un país multiétnico y pluricultural, y consignarlo por escrito en la nueva Carta.
El malentendido que existe con relación al papel que los periodistas (culturales o no) estamos en la obligación de ejercer respecto a la cultura, viene desde la universidad que nos proporciona técnicas y herramientas para ejercer un oficio, más no bases filosóficas para sustentar una profesión eminentemente social, en cuyo ejercicio podemos despertar, en cada ciudadano, su capacidad de apropiarse del mundo y crear.
El buen periodista lo es desde antes de ingresar a una facultad, aunque la importancia del aspecto académico en la formación integral del profesional, no se discute. Sí se discute que las aulas, ellas solas, arrojen al medio periodistas idóneos. El asunto no es de pizcas, gramos y cucharaditas dulceras, estilo recetas de cocina. El buen periodismo no resulta de fórmulas; es personal y universal al mismo tiempo, producto de una compulsión interna que se cuece a fuego lento. Es una actitud frente a la vida, una toma de posición (la objetividad es un sofisma de distracción), un compromiso de transformación con la sociedad y el momento histórico que nos tocó vivir. Es entender y hacer entender.
El periodista polaco Ryszar Kapuscinski, testigo y cronista de los procesos independentistas en Asia y África, un grande de este siglo por derecho propio, no cabe duda, dice: El periodismo tiene como tarea principal el hacernos comprender. Si comprendemos somos tolerantes, capaces de amar a nuestro semejante, por más que su piel sea de un color distinto, sus ideas contrarias a las nuestras, o de costumbres extrañas… ser periodista es ser traductor de una civilización a otra, de una mentalidad a otra, que es de todo lo que se compone el mundo en que vivimos. Traigo estas palabras no sólo porque son hermosas, sino porque adquieren toda su dimensión, en una ciudad rica en matices y noticias, como lo es mi ciudad, Medellín.
En la recta final de la década de los ochenta, Antioquia toda, muy especialmente los municipios de Medellín y el Valle del Aburrá, se encontraron envueltos y arrastrados en un remolino de violencia urbana que cogió a sus habitantes fuera de base y a los periodistas tan ocupados con la chiva, la exclusiva y la última noticia, que… no supieron qué hacer. Y no porque el sicariato, el secuestro, la delincuencia organizada y las bombas no hubieran atacado por la espalda, sino porque saber y no actuar es no saber. Más cómodo fue posar de miopes frente a la ausencia de calidad de vida en cuarenta barrios a los que, por no molestarnos en conocerles siquiera el nombre, encostalamos con el sello de Peligro-Comuna Nororiental. Más cómodo fue eso digo, que cuestionar, despertar conciencias, aportar ideas, entender y hacer entender lo que allí se estaba gestando.
No necesariamente atacábamos la comuna, la ignorábamos. Construimos con nuestra omisión, a su alrededor, un muro de Berlín invisible pero efectivo; nos volvimos dos ciudades en una y, claro, nos estrellamos. La no-ciudad, repleta de edificios de cemento, de calles, de carros y de gente, hizo ¡pum! Vivimos lo que pudo ser y ya no es más una ciudad, en palabras del profesor Francisco de Roux. Ahora intentamos reconstruirla, se empieza a notar.
El no saber qué terreno pisábamos, nos convirtió en este último tiempo en francotiradores de noticias, caza-cifras de muertos, muy poco más. ¿Dónde estaban la perspectiva, la capacidad de análisis, de ubicación, de contextualización? Tal vez en el mismo costal en el que habíamos dejado a medio millón de personas, casi la mitad de ellas menores de diecinueve años, habitantes de la tristemente célebre Comuna.
Desempeñamos el papel de simples espectadores, coincidiendo en ese momento con el que Maruja Torres, periodista española, sintió mientras cubría la tragedia de Armero: Por primera vez pensé que esta profesión es un jodido asunto que te vacía por dentro y sólo te ofrece el privilegio de un asiento en primera fila para disfrutar del espectáculo de la impotencia. Una triste carta, que de ser así, no vale la pena jugársela.
La ciudad estigmatizó a la Comuna y el país estigmatizó a la ciudad. Ser de Medellín era ser sospechoso de algo, mientras no se demostrara lo contrario. Los corresponsales de prensa extranjeros nos invadieron, el interés mundial se detuvo por más tiempo de lo acostumbrado, en el placer morboso de describir nuestra violencia. No interesaba llegar hasta las raíces para dar con posibles explicaciones, sino saber en cuál árbol había quedado un pedazo de falda, o de brazo, o cómo se desgarraban de dolor frente a las cámaras los familiares de las víctimas, casi siempre inocentes. Pura hojarasca que impedía mirar el fondo.
Los mismos compatriotas nos endosaban, y nosotros como que nos estábamos dejando (los violentólogos se dieron silvestres), una tenebrosa característica de cultura de la violencia. Nada más contradictorio.
Violencia es muerte y muerte es ausencia de cultura. La cultura es vida, reaccionamos en Medellín. Tal vez por eso no nos espantan términos utilizados en otras ciudades que llegaron a corrernos como al diablo. Medellinización por ejemplo. Volteamos la torta y nos encontramos con el calificativo apropiado para una ciudad que, con todo y sus grandes errores, explora alternativas de futuro para lograr la convivencia pacífica entre sus habitantes. Eso sí es cultura.
Conocer la ciudad en la cual vivimos, buscar nuestra verdad en la historia (una historia variante y subjetiva porque es la historia de los hombres), aceptarnos como somos (sin llorar lo que hicieron o dejaron de hacer los españoles hace 500 años), reconstruir el pasado desde hoy, asumir el mestizaje como la nueva identidad tan claramente descrita por el peruano José María Arguedas: El indígena se repliega, el blanco arrasa, el mestizo tiene claves culturales de los dos; es el único. Es un bastardo, el único que tiene futuro y que podrá producir una cultura. No podemos hacer cultura aislándonos y levantando fronteras; para sobrevivir es indispensable tener vocación universal. No hay que rechazar lo extranjero porque sí, hay que estimular de adentro una respuesta.
Entre bellas artes y cultura como un todo, los periodistas culturales tenemos que encontrar el punto adecuado, sacándole el cuerpo a la información mercantilizada y a la noticia como espectáculo, el fetiche de la actualidad inmediata que tanto desvaloriza la permanencia. Tenemos que enriquecer y diversificar temas y personas a quienes nos dirigimos para escaparnos de la uniformidad acartonada de los medios, para evitar que el poder legitimizador de los mismos excluya del panorama a la cultura que no accede a la gran prensa. La provincia que llaman, suele ser tratada con indiferencia en su dimensión cultural; también la cultura ha estado centralizada en la capital. Y sólo en la medida en que más diferencias convivan en nuestra información cultural, más culturales seremos.
No creo posible, sin consecuencia, que nos llamemos periodistas culturales (todos los periodistas debemos serlo) cuando reseñemos un concierto para violín y flauta, mientras la ciudad hierve a nuestros pies, tan ancha y tan ajena. Bernard Henry Levy en su libro Elogio a los intelectuales, se preguntó: ¿Para qué los intelectuales? Según él ya no son lo que fueron. Dejaron de servir, abandonaron su papel, la preocupación del otro, la ilusión de un mundo donde prevalecerían los valores universales, el retraso del mundo en su complejidad, la búsqueda de la verdad. ¿Para qué los periodistas culturales? Nosotros tenemos la respuesta. Saber y actuar sí es saber, señora Gordimer.