jueves, 16 de octubre de 2008

No es tan malo leer en la madrugada

No nos da risa el amor cuando llega a lo más hondo de su viaje, a lo más alto de su vuelo: en lo más hondo, en lo más alto, nos arranca gemidos y quejidos, voces del dolor, aunque sea jubiloso dolor, lo que pensándolo bien nada tiene de raro, porque nacer es una alegría que duele. Pequeña muerte, llaman en Francia a la culminación del abrazo, que rompiéndonos nos junta y perdiéndonos nos encuentra y acabándonos nos empieza. Pequeña muerte, la llaman; pero grande, muy grande ha de ser, si matándonos nos nace.

La pequeña muerte, de El libro de los abrazos, de Eduardo Galeano

1 comentario:

finisterra dijo...

pues entonces va una pequeña muerte muy fuerte.