domingo, 28 de marzo de 2010

El arte me parece sobre todo un estado del alma: Chagall

Francia.- El pintor francés Marc Chagall, quien profesó que el arte era "un estado del alma", murió un 28 de marzo de hace 25 años. Tenía 97 años. Una vida larga para un artista que padeció de hambruna en el París de las vanguardias y en la Rusia imperialista y soviética.

Para él, los artistas bohemios sufren "una sola enfermedad: la sed de estabilidad" y en su caso también una infancia de "pan con mantequilla" y de "niño tartamudo", según escribió entre 1921 y 1922 en su único libro "Ma vie" ("Mi vida", Editorial El Acantilado).

Este texto, que tiene "el mismo sentido que una superficie pintada", lo publicó por vez primera, en 1931, en la traducción al francés de Bella Chagall, su musa, su primera esposa y madre de su hija, Ida.

En "Mi vida", Chagall contó poéticamente cómo fue su vida desde su nacimiento -"yo nací muerto"- hasta su juventud, y la sombra que proyectó su madre tan sólo equiparable a su admiración por Rembrandt.

Para ello hay que entender las circunstancias en las que se crió el artista. Su familia era humilde y vivía en un pueblo pequeño llamado Vitebsk, que perteneció a la Rusia zarista después a la URSS y hoy, a Bielorrusia.

"¡Toda una familia de ocho niños que mantener! Ninguna ayuda. Me tragaba las lágrimas y pensaba en mi pobre pintura, en mi porvenir", eso era lo que pensaba el pintor en su juventud.

De ahí que cuando le dijo a su madre, Ida: "Yo quiero ser pintor. Ayúdame mamá". Ella le espetó: "¿Qué? ¿Pintor? Tú estás loco". Pero, finalmente, fue la única que comprendió su talento.

"Si mis obras -reflexionó- no desempeñaban ningún papel en la vida de mis parientes, sí que, en cambio, sus vidas y sus intervenciones ejercieron gran influencia sobre mi arte".

Esta lectura es básica para entender la gran carga simbólica de la obra de Chagall a quien se le califica básicamente de artista surrealista por la traslación de sus sueños a sus lienzos y expresionista por el uso del rango de los colores primarios básicamente: el rabino verde, judíos rojos y las casas, de verde o azul.

Sus lienzos son como ventanas a su imaginario. Ventanas, que menciona constantemente en "Mi vida", desde las que observó el mundo desde su infancia. Una infancia en la que se tuvo que enfrentar a hechos como:

"A mi tío le da miedo darme la mano. Dicen que soy pintor. ¿Y si lo dibujara a él?. Dios no lo permite. Pecado".

El pecado provenía de que en su familia judía no estaba bien vista la representación humana, pero Chagall (Vitebsk, 1887- París, 1985) lejos de sentirse un pecador abanderó la espiritualidad como fuente de inspiración de su obra e incluso la Biblia tras su enlace desde 1952 con Valentina -Vava- Brodsky.

Su segunda esposa intentó que se convirtiera al cristianismo e hizo que fuese enterrado en un cementerio católico de la Costa Azul. Esa relación fue un apaño de Ida -su madre- tras terminar con Virginia Haggard, una mujer de 30 años que fichó también la madre del pintor y que gracias a ella, Chagall a sus 57 años superó la depresión y la muerte de Bella y tuvo su hijo, David.

Chagall, que no fue amigo de Picasso, se calcula que hizo más de 10 mil obras, básicamente pintura hasta que estuvo bajo el báculo de Vava que "urbi e orbi" mandó: grabado, cerámica, escultura y vidriera.

De esos cuadros que cuelgan en las más prestigiosas colecciones del mundo, algunos fueron hechos sobre telas de lienzo y otras veces con manteles, sábanas y pijamas. ¿Cuántos pijamas?. No sé sabe, aunque este genio pintaba desnudo

EFE

2 comentarios:

venecia dijo...

genial Chagall, no conocía esta historia de los pijamas :)
gracias y saludos!

mar adentro dijo...

tal vez su madre o su esposa lo perseguían para decirle: ¡No!, ¿otra vez usaste tu pijama para pintar? ¿crees que las regalan? ¿y el mantel, dónde está el mantel?